
Basta una chispa de una herramienta, una superficie caliente o una descarga electrostática para que una mezcla de gas, vapor o polvo con el aire acabe en explosión. La normativa ATEX existe para evitarlo: define cómo identificar las zonas peligrosas, qué equipos pueden entrar en ellas y qué tiene que hacer tu empresa para proteger a la plantilla.
Si gestionas la prevención en una planta química, un silo de cereal, una depuradora o una instalación de biogás, este marco te afecta de lleno. Y si tienes personal que hace rondas o mantenimiento en solitario, conviene que revises también cómo encajan los relojes GPS para trabajadores de Tracmi en tu plan de emergencia.
En esta guía repasamos la clasificación de zonas, las categorías y el marcado de los equipos y las obligaciones concretas del Real Decreto 681/2003, con un enfoque práctico para el día a día del responsable de PRL.
ATEX viene del francés ATmosphères EXplosibles. Bajo esta sigla se agrupan dos directivas europeas: una dirigida a quien fabrica los equipos y otra a quien los utiliza en su centro de trabajo.
La Directiva 2014/34/UE, transpuesta en España por el Real Decreto 144/2016, regula el diseño, la certificación y el marcado de los aparatos y sistemas de protección para atmósferas explosivas. Es responsabilidad del fabricante.
La Directiva 1999/92/CE, transpuesta por el Real Decreto 681/2003, fija las disposiciones mínimas para proteger la seguridad y la salud de los trabajadores expuestos. Esta es la que recae sobre ti como empresa usuaria.
Se entiende por atmósfera explosiva la mezcla con el aire, en condiciones atmosféricas, de sustancias inflamables en forma de gas, vapor, niebla o polvo en la que, tras una ignición, la combustión se propaga a toda la mezcla no quemada.
No hace falta trabajar en una refinería para estar afectado. Estos son algunos de los entornos más habituales:
En muchas de estas instalaciones el riesgo de explosión convive con otros, como el eléctrico. Si quieres profundizar en ese punto, tienes una guía sobre riesgo eléctrico y medidas obligatorias en España en nuestro blog.
Una ronda nocturna, un desvanecimiento y nadie cerca.
En una planta química, un silo o una instalación de biogás, un operario puede pasar horas sin cruzarse con nadie. Si sufre una caída o una intoxicación, la función hombre muerto avisa automáticamente a tu equipo con su posición GPS, y el botón SOS le permite pedir ayuda al momento.
La clasificación de zonas es el punto de partida. Divide el centro de trabajo según la probabilidad y la duración de la presencia de una atmósfera explosiva, y de ella dependen los equipos que puedes usar en cada área.
El anexo I del RD 681/2003 distingue tres zonas para gases, vapores y nieblas y otras tres para polvo combustible:
| Zona | Sustancia | Presencia de atmósfera explosiva | Categoría de equipo | Ejemplo habitual |
|---|---|---|---|---|
| Zona 0 | Gas, vapor o niebla | Permanente, prolongada o frecuente | 1G | Interior de tanques y depósitos |
| Zona 1 | Gas, vapor o niebla | Probable en funcionamiento normal | 1G o 2G | Alrededor de bocas de llenado y venteos |
| Zona 2 | Gas, vapor o niebla | Improbable y, si aparece, breve | 1G, 2G o 3G | Entorno de bridas, válvulas y uniones |
| Zona 20 | Polvo combustible | Nube permanente, prolongada o frecuente | 1D | Interior de silos, tolvas y filtros |
| Zona 21 | Polvo combustible | Probable en funcionamiento normal | 1D o 2D | Bocas de carga y descarga |
| Zona 22 | Polvo combustible | Improbable y, si aparece, breve | 1D, 2D o 3D | Áreas próximas a equipos con posibles fugas de polvo |
Para delimitar las zonas se analizan las fuentes de escape (bridas, válvulas, bocas de carga, venteos), el grado de ventilación y las propiedades de cada sustancia. Las normas técnicas de referencia son la UNE-EN IEC 60079-10-1 para gases y la UNE-EN IEC 60079-10-2 para polvo.
El resultado debe quedar reflejado en planos, con cada zona marcada y acotada. Son los planos que consultarán tus técnicos y las contratas antes de entrar con cualquier herramienta o aparato.
Una vez clasificadas las zonas, toca elegir los equipos. No todo aparato con etiqueta ATEX vale para cualquier zona: hay que cruzar su categoría con el área en la que va a trabajar.
Los equipos del grupo I están pensados para la minería subterránea. El resto de industrias trabaja con el grupo II, que se divide en tres categorías según el nivel de protección que ofrecen.
La categoría 1 proporciona una protección muy alta y es la exigida en zonas 0 y 20. La categoría 2 corresponde a las zonas 1 y 21, y la categoría 3 a las zonas 2 y 22. Un equipo de categoría superior puede usarse en una zona menos exigente, pero nunca al revés.
El marcado empieza con el hexágono Ex, seguido del grupo, la categoría y la letra G (gas) o D (polvo). Por ejemplo, II 2G Ex db IIB T4 Gb identifica un equipo del grupo II, categoría 2, apto para gas y con envolvente antideflagrante.
Las siglas finales también cuentan. El subgrupo IIA, IIB o IIC indica frente a qué gases es seguro (IIC es el más exigente, para hidrógeno o acetileno), y la clase de temperatura, de T1 a T6, marca la temperatura máxima de superficie del aparato.
Un error frecuente es pensar que la norma solo afecta a motores, bombas o luminarias. Cualquier dispositivo electrónico que el trabajador lleve encima es también una posible fuente de ignición.
Por eso, ningún aparato debe entrar en una zona clasificada sin el marcado adecuado para ella. Recoge en tus procedimientos qué dispositivos están autorizados en cada área y dónde se dejan los demás antes del acceso.
El RD 681/2003 concreta lo que debe hacer el empresario. Son obligaciones encadenadas: cada paso alimenta al siguiente y todo tiene que quedar documentado.
Los incumplimientos se sancionan conforme a la Ley sobre Infracciones y Sanciones en el Orden Social (LISOS). Ante un riesgo grave e inminente, la Inspección de Trabajo puede ordenar la paralización de la actividad, y las infracciones muy graves se castigan con multas de seis cifras.
A eso se suma la posible responsabilidad civil y penal si se produce un accidente, además del recargo de prestaciones que puede imponerse a la empresa.
Muchas zonas clasificadas se recorren en solitario: rondas nocturnas, lecturas de contadores o revisiones en instalaciones remotas. Si alguien sufre una intoxicación, una caída o un desvanecimiento, el tiempo de respuesta lo es todo.
La Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales obliga a evaluar estos riesgos y a prever medidas de emergencia y primeros auxilios (artículo 20). Además, el anexo II del RD 681/2003 contempla una supervisión adecuada con medios técnicos apropiados cuando así lo establezca el DPCE.
En Tracmi sabemos que en una planta grande un operario puede pasar horas sin cruzarse con nadie. Por eso diseñamos el reloj Tracmi R9 PRO con dispositivo hombre muerto y localización GPS en tiempo real: si detecta una caída o falta de movimiento y el trabajador no responde, tu equipo de seguridad recibe el aviso con su posición. Empresas como Repsol, ArcelorMittal o Grupo Cobra ya lo utilizan.
Eso sí, aplica la misma regla que a cualquier otro aparato: antes de llevarlo a una zona clasificada, comprueba que su marcado sea compatible con esa zona. Nuestro equipo te ayuda a definir en qué áreas y recorridos encaja dentro de tu DPCE.
Una gestora de plantas de biogás es una empresa del sector energético con trabajadores que realizan rondas nocturnas en solitario por accesos, salas de control y perímetros de una planta con digestores clasificados como zona ATEX. Antes de implantar Tracmi, el protocolo de seguridad se basaba en llamadas al vigilante cada hora y en un parte en papel al terminar la ronda.
Desde que sus trabajadores llevan el Tracmi R9 PRO en las áreas no clasificadas del recorrido, el equipo de PRL ha conseguido ver la posición de cada operario en tiempo real, sustituir las llamadas de control por alertas automáticas y reducir a pocos minutos el tiempo entre un incidente y la llegada de ayuda.
Recopilamos las dudas más habituales de los responsables de seguridad cuando empiezan a gestionar zonas clasificadas.
Sí. Toda empresa en la que puedan formarse atmósferas explosivas debe elaborar el Documento de Protección Contra Explosiones antes de iniciar la actividad. Puede integrarse en la evaluación de riesgos general, pero tiene que estar actualizado y disponible.
Solo si el teléfono tiene un marcado compatible con la categoría de esa zona. Un móvil convencional puede generar chispas o calentarse, así que lo habitual es dejarlo fuera del área clasificada.
No hay una ley específica para el trabajo en solitario, pero la Ley 31/1995 obliga a evaluar todos los riesgos del puesto, incluido el aislamiento, y a garantizar medidas de emergencia eficaces. Si la evaluación concluye que un trabajador solo no podría pedir ayuda, debes adoptar un sistema que cubra ese riesgo.
Con el reloj Tracmi R9 PRO tu equipo de PRL ve la ubicación de cada trabajador, recibe alertas por botón SOS o por la función hombre muerto y puede llamarle directamente. Antes de usarlo en una zona clasificada, revisa con nosotros su compatibilidad con esa área.
Cumplir la normativa ATEX pasa por clasificar bien las zonas, elegir equipos con la categoría adecuada y mantener vivo el DPCE. Pero la prevención no termina en el papel.
Cuando alguien trabaja solo cerca de una atmósfera explosiva, necesitas saber que podrá pedir ayuda o que la ayuda llegará aunque no pueda pedirla. Si quieres reforzar el plan de emergencia de tus trabajadores aislados, conoce el botón SOS para trabajadores aislados de Tracmi y solicita una demo del R9 PRO: lo adaptamos a tus turnos, tus rondas y tu DPCE.
