
Una actuación de la Inspección de Trabajo no necesita que se haya producido un accidente para acabar en acta. Basta con que la evaluación de riesgos no contemple una situación real de tu plantilla —un técnico que hace un mantenimiento nocturno solo, un vigilante que cubre una ronda sin relevo— para que el incumplimiento quede documentado y derive en una propuesta de sanción.
Las sanciones en prevención de riesgos laborales van desde 45 euros por una infracción leve hasta 983.736 euros por una muy grave, y rara vez llegan solas: se suman el recargo de prestaciones, la responsabilidad civil y, en los casos más serios, la penal. Si gestionas equipos que trabajan en solitario o en entornos de riesgo, te interesa saber qué se sanciona exactamente, cuánto cuesta y qué medidas —organizativas y técnicas, como los relojes GPS para trabajadores que fabricamos— acreditan ante un inspector que has hecho tu trabajo.
No existe una lista cerrada de “cosas prohibidas”: la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales fija un deber general de protección y el Real Decreto Legislativo 5/2000 (LISOS) tipifica los incumplimientos concretos. Lo que sanciona la Inspección es la distancia entre lo que la ley te obliga a hacer y lo que puedes demostrar que haces.
En la práctica, la mayoría de las propuestas de sanción se concentran en un puñado de incumplimientos repetidos:
Ninguna norma española prohíbe con carácter general que una persona trabaje sola. Lo que sí exige la ley es que ese escenario esté evaluado y que tengas previsto cómo vas a auxiliarla si le ocurre algo.
El artículo 16 de la LPRL te obliga a evaluar el riesgo real del puesto, y el artículo 20 a organizar las medidas de emergencia y a garantizar el contacto con los servicios externos de primeros auxilios y asistencia médica urgente. Un trabajador incomunicado durante horas es, precisamente, la situación que ese artículo pretende evitar.
Si quieres el detalle de esas obligaciones antes de revisar tu documentación, lo desarrollamos en qué exige la Ley 31/1995 cuando hay trabajadores en solitario.
A esto se suman obligaciones específicas: presencia de recursos preventivos en trabajos con riesgos especiales, normas propias de espacios confinados, trabajos en altura o riesgo eléctrico, y la coordinación con la empresa titular del centro. Cuando el inspector pregunta “¿cómo sabéis que está bien?”, la respuesta “le llamamos de vez en cuando” suele terminar en acta.
Prevén accidentes laborales
con los relojes Tracmi R9 PRO.
Localización GPS en tiempo real, función hombre muerto con alerta automática si el trabajador deja de moverse y botón SOS para emergencias inmediatas. Sin depender de que el trabajador pueda reaccionar.
Los importes están en el artículo 40.2 de la LISOS y se ordenan en tres tipos de infracción, cada uno con grado mínimo, medio y máximo. Las cuantías vigentes son las que resultan de la actualización introducida por la Ley 10/2021, aplicable a las infracciones cometidas desde el 1 de octubre de 2021.
| Tipo de infracción | Grado mínimo | Grado medio | Grado máximo |
|---|---|---|---|
| Leve | 45 – 485 € | 486 – 975 € | 976 – 2.450 € |
| Grave | 2.451 – 9.830 € | 9.831 – 24.585 € | 24.586 – 49.180 € |
| Muy grave | 49.181 – 196.745 € | 196.746 – 491.865 € | 491.866 – 983.736 € |
La mayoría de los incumplimientos que afectan a trabajadores aislados —no evaluar el riesgo, no planificar la actividad preventiva, no organizar las medidas de emergencia— se tipifican como infracciones graves. Pasan a muy graves cuando existe un riesgo grave e inminente y la empresa no adopta medidas, con lo que la horquilla se dispara por encima de los 49.000 euros.
La Inspección no elige el grado al azar. El artículo 39 de la LISOS enumera los criterios de graduación, y estos son los que más peso tienen en actividades con personal aislado:
Ese último punto explica por qué dos empresas con el mismo hecho pueden recibir importes muy distintos: la que puede acreditar un sistema de aviso, un protocolo y un registro de incidencias parte de una posición muy diferente a la que no tiene nada escrito.
Reducir el incumplimiento a “una multa” es el error más caro. La responsabilidad administrativa es compatible con otras vías, según el artículo 42 de la LPRL, y todas pueden activarse por el mismo accidente.
En Tracmi sabemos que muchas empresas no detectan un accidente de un trabajador aislado hasta que ya es demasiado tarde, y que el problema casi nunca es la falta de intención, sino la falta de un canal de aviso fiable. Por eso diseñamos el reloj Tracmi R9 PRO con función hombre muerto y localización GPS en tiempo real: queremos que tu equipo de seguridad reciba el aviso antes de que la situación se convierta en una tragedia, y que quede registrado que lo recibió.
Ante una inspección no se valora tu intención, sino tu documentación y tus medios. Este es el orden de trabajo que mejor funciona para cerrar los huecos habituales antes de que alguien los señale por ti.
Eólica del Noroeste es una empresa del sector de mantenimiento de parques eólicos con trabajadores que acceden solos a nacelas situadas en emplazamientos remotos, con cobertura irregular y sin nadie a la vista durante horas. Antes de implantar Tracmi, el protocolo de seguridad se basaba en llamadas de control cada dos horas desde el móvil personal del técnico, sin registro de las llamadas perdidas.
Desde que sus trabajadores llevan el reloj Tracmi R9 PRO, el equipo de PRL ha conseguido reducir el tiempo medio de detección de una incidencia de más de una hora a menos de cinco minutos, y dispone de un histórico de alertas y ubicaciones que ya ha utilizado para justificar ante su servicio de prevención ajeno el cumplimiento del artículo 20 de la LPRL.
La Ley 31/1995 de PRL no prohíbe el trabajo en solitario ni impone un dispositivo concreto, pero sí te obliga a evaluar ese riesgo (artículo 16) y a organizar las medidas de emergencia garantizando el contacto con los servicios de primeros auxilios y asistencia médica urgente (artículo 20). Si el trabajador está incomunicado, no estás cumpliendo esa obligación.
Sí. La infracción es no cumplir la obligación preventiva, no el resultado. La Inspección puede levantar acta por una evaluación de riesgos incompleta o por la ausencia de un plan de emergencia aunque nunca haya ocurrido nada. El daño, cuando existe, agrava el grado y dispara el importe.
Es una medida técnica que debe ir acompañada de evaluación, planificación y protocolo, pero sí aporta lo que la Inspección busca: un canal de alerta permanente y un registro objetivo. El botón SOS, la función hombre muerto, las llamadas de emergencia y la gestión multiusuario dejan trazabilidad de cada aviso, quién lo recibió y cuándo.
Las infracciones en materia de prevención prescriben al año las leves, a los tres años las graves y a los cinco años las muy graves, contados desde la fecha de la infracción. En incumplimientos continuados, el plazo empieza a correr cuando cesa la situación irregular, así que un hueco antiguo puede seguir vivo hoy.
Los importes de las sanciones en prevención de riesgos laborales son solo la parte visible del coste. El recargo de prestaciones, la responsabilidad civil y penal y el veto para contratar con la administración pesan mucho más en la cuenta de resultados que una multa de grado medio.
Si en tu organización hay personas que trabajan solas, la diferencia entre un expediente y un incidente resuelto está en cuánto tardas en enterarte. Con el botón SOS para trabajadores aislados y la localización GPS en tiempo real del Tracmi R9 PRO, ese tiempo se mide en segundos y queda registrado.
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