Las actividades cotidianas para una persona con Alzheimer pueden irse complicando con el paso del tiempo. El deterioro cognitivo que trae esta enfermedad consigo va a derivar en la pérdida de la autonomía de la persona afectada.

Desde los primeros momentos en los que se diagnostica y se presenta la enfermedad, ya van a ir notándose los primeros cambios. A medida que avanza el tiempo, los síntomas serán más notorios.

Sin embargo, es importante que los cuidadores, personales y profesionales, estén al tanto de esta situación y sean capaces de interactuar para facilitar las tareas diarias. Por ello, vamos a exponer algunas de ellas en este artículo.

Actividades cotidianas para una persona con Alzheimer: ¿cómo se ven afectadas?

Actividades cotidianas para una persona con Alzheimer

Es cierto que, a medida que avance la enfermedad, la situación se irá complicando mientras el paciente sigue perdiendo su autonomía. Pero, en todo momento se deben tener en cuenta los riesgos que puede conllevar las interacciones que antes eran normales. Algunas de ellas, son:

  • Acudir al aseo. la movilidad puede verse afectada, dificultando el acceso a los muebles del lavabo. Sin embargo, el control de esfínter también va a verse afectado
  • Olvidarse de las citas. Va a haber un impacto que afectará a las relaciones sociales, afectando en los encuentros con los familiares o en las propias visitas al médico. Por ello, es recomendable que los cuidadores apunten sus horarios y les avisen de los mismos.
  • El cuidado del dinero personal. Esto es fundamental, porque puede haber pérdidas a nivel físico: extravío de billetes o monedas; o, gastos excesivos por la falta de control.
  • Utilizar instrumentos del día a día como el teléfono o los propios cubiertos puede volverse tareas con grandes dificultades. Por ello, desde el principio del desarrollo de la pérdida cognitiva, se debe ayudar a alimentación, la interacción con objetos y estar pendiente de la propia higiene personal del paciente.

Control de la situación

Es fundamental que exista un control de la situación en todo momento y, dependiendo del caso, los cuidadores sabrán como actuar al respecto. Sin embargo, el deterioro cognitivo puede ralentizarse si se trabajan ejercicios que ayuden a la autonomía de los afectados.

En definitiva, ciertas actividades cotidianas para una persona con Alzheimer pueden complicarse con el paso del tiempo. Por ello, es imprescindible que quienes atiendan al paciente estén al tanto de sus progresos.